
Una tarde de julio de 2026, de esas en las que el calor de Monterrey se te pega a la ropa incluso con el minisplit a todo lo que da, una clienta de las de siempre —de las que me aguantaron desde que atendía en el comedor— me soltó la pregunta del millón: "Mariana, ¿de veras me puedes dejar las pompas como brasileña sin que me tenga que operar?". Me quedé pensando mientras sentía el aroma frío y algo medicinal del gel conductor pegando en el aire caliente de mi cabina —una recámara que apenas remodelé el año pasado— y supe que ya no podía seguir improvisando con lo que aprendía en videos sueltos.
Antes de seguir, les hablo claro: este sitio gana una comisión si compran algún curso por mis enlaces. A ustedes no les cuesta ni un peso extra y a mí me ayuda a mantener este espacio. Yo solo les platico de lo que ya calé en mi mesa o con mis amigas que se dejaron usar de conejillos de indias. Lo que no ha pasado por mi cabina, aquí no tiene lugar. Como siempre digo, no soy doctora ni tengo títulos de academia de alcurnia; soy estetista de oficio y lo que sé, lo sé por horas de chamba y por regarla hasta que aprendí.
De la mesa del comedor a la cabina profesional
Cuando empecé en 2022, después de tirar la toalla montando escaparates en la tienda departamental, mis protocolos eran meras corazonadas. Pero a finales de noviembre pasado, me senté a revisar mi libreta de apuntes, esa donde anoto cada peso que gasto en geles, luz y materiales. Me di cuenta de que para dar resultados de verdad en algo tan difícil como los glúteos, necesitaba dejar de ser autodidacta a medias. La demanda de "levantamiento brasileño" en Nuevo León está por las nubes, y si no tienes un protocolo serio, solo pierdes tiempo y dinero.
El problema es que internet está lleno de "Masterclasses" que te prometen milagros en dos días. Yo misma caí en el error de querer ahorrar. Una vez, intentando imitar un "levantamiento colombiano" de un video de mala calidad, terminé dejándome un moretón horrible en mi propia pierna porque no entendía bien los tiempos de succión de la vacumterapia. Ahí aprendí que lo barato sale caro, sobre todo cuando se trata del cuerpo de otra persona.

La ciencia detrás del levantamiento (sin palabras domingueras)
Para elegir un curso que no sea puro humo, hay que entender qué estamos tocando. El glúteo mayor es el músculo más grande y pesado del cuerpo humano, y no se va a levantar solo con cremitas. Un buen curso te tiene que enseñar que el resultado es un combo: 40% estimular el músculo y 60% tensar la piel. Si el curso no te habla de aparatología, huye de ahí.
En mi búsqueda, me topé con que muchos cursos se quedan en la teoría académica profunda —que si la mitocondria, que si la capa tal—. Eso está bien, pero en la realidad de una cabina pequeña, necesitamos destreza técnica. He notado que los cursos basados en teoría académica te dan un entendimiento profundo, pero logras una destreza técnica mucho más lenta que con los cursos prácticos centrados exclusivamente en aparatología clínica. Por eso, yo me incliné por la FÓRMULA BRASILEÑA CON APARATOLOGÍA, porque va directo al grano de cómo usar las máquinas para que la clienta vea el cambio desde la primera sesión.
Por ejemplo, hay que saber que la radiofrecuencia para trabajar tejido profundo debe andar entre 0.5 MHz y 1 MHz. Si el curso no te explica estos detalles técnicos de tus equipos, no te sirve para la vida real. También es vital considerar el ciclo de renovación de la piel, que es de unos 28 días; si prometes resultados finales antes de eso, estás mintiendo.
¿Cómo saber si un curso vale la inversión?
A principios de primavera, durante esa primera ola de calor que nos quitó el sueño, me dediqué a comparar programas. Me quedaba hasta medianoche con la calculadora en mano, dándome cuenta de que un curso de cincuenta dólares a veces es tirar el dinero si el protocolo no es rentable. Si necesitas diez sesiones para que se note algo, la clienta no vuelve.
Aquí les dejo mis puntos clave para elegir:
- Protocolo combinado: No busquen solo masajes. Busquen algo que enseñe a combinar, por ejemplo, exfoliación profunda con aparatología. Yo suelo usar un protocolo de exfoliantes corporales antes de cualquier tratamiento fuerte para que la piel absorba todo mejor.
- Foco en la rentabilidad: El curso debe enseñarte cuánto tiempo te toma cada paso. Mi espalda me reclama cada que hago masajes manuales de una hora; por eso prefiero dominar la aparatología, para salvar mi carrera y mi columna.
- Resultados medibles: Si el curso no te muestra fotos reales de antes y después (sin Photoshop), desconfía.
Si apenas vas empezando y no tienes presupuesto para máquinas grandes, podrías empezar entendiendo la química de la piel con algo como los Peelings - La Guía Definitiva, pero para glúteos, tarde o temprano vas a necesitar fierros (aparatos).

Técnicas brasileñas vs. Colombianas: Mi experiencia
En la feria de belleza que hubo aquí en Nuevo León hace poco, platicaba con una colega sobre las técnicas brasileñas frente a colombianas. Las colombianas son muy de madera y mucha fuerza manual, que mis respetos, pero terminas molida. Las brasileñas han perfeccionado el uso de la aparatología clínica para lograr ese efecto de "lifting" sin que tú acabes con tendinitis.
Después de unas seis semanas de probar protocolos nuevos, me di cuenta de que la clave está en la sinergia. No es solo prender la máquina y ya. Es preparar la piel, saber cuánta presión poner en la vacumterapia para no causar flacidez —ojo ahí, que si succionas de más, dejas la piel como chicle— y usar las corrientes adecuadas. Si quieren profundizar en cómo elegir estos equipos, les recomiendo leer sobre cómo seleccionar el mejor equipo de cavitación, que va muy de la mano con el trabajo de glúteos.
Recuerden siempre: si ven que una clienta tiene várices muy marcadas o problemas de circulación serios, no le metan mano. Mándenla con su médico primero. No queremos sustos por ganarnos unos pesos.

Mi veredicto: ¿Qué curso comprar?
Después de mucho buscar y de cerrar mi libreta de cálculos, la neta es que para quien ya tiene su cabina o quiere profesionalizarse en serio, no hay como la formación brasileña. A mí me cambió la forma de trabajar y, sobre todo, me llenó la agenda. Las clientas notan cuando uno sabe lo que hace y no solo está adivinando.
Si tu meta es dar resultados de esos que se ven en Instagram pero de verdad, la FÓRMULA BRASILEÑA CON APARATOLOGÍA es la inversión que hace sentido. Sí, es más cara que otros cursitos de video, pero el retorno de inversión es más rápido porque puedes cobrar más por un servicio premium. Ahora, si todavía no tienes ni una máquina y quieres empezar por lo básico del cuidado de la piel, el curso de REJUVENECIMIENTO BRASILEÑO es una entrada más económica para irle agarrando el gusto a la estética de ese país.
Al final del día, lo que llena el monedero no es el diploma colgado en la pared, sino la clienta que sale contenta y te recomienda con su prima. Elijan un curso que les dé técnica, no solo teoría. ¡Nos vemos en la cabina!
FÓRMULA BRASILEÑA CON APARATOLOGÍA
Ventajas
- ✓ Protocolo completo que mezcla ciencia y práctica
- ✓ Resultados visibles que permiten subir tus precios
- ✓ Técnicas brasileñas de altísima demanda
- ✓ Enfoque claro en aparatología clínica
Desventajas
- ✗ La inversión inicial es de las más altas
- ✗ Necesitas tener o comprar equipos específicos
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